domingo, 17 de octubre de 2010

Volvió el Blog!

Todo silencio es frágil. Y quizás en la facilidad de quebrarlo radica también el arte. El arte de romper el silencio con algo digno.

Heráclito decía que un hombre nunca se baña dos veces en un mismo río. Cambian las aguas y también cambia el hombre. Algo así ha pasado conmigo, que hace meses que no bajo a este abrevadero de palabras a tratar de encontrar historias para contar.

En estos largos meses han pasado muchas cosas lindas. Me casé con la mujer que amo, Helena creció, empezó el jardín que es como salir al mundo y por mis ojos y mi alma han pasado músicas, lecturas, miradas que tal vez pudieron haber nutrido este blog.

Algunos dirán que hay momentos que permanecen suspendidos en la memoria, como un viento que se siente pero no se puede tocar, que se sabe, pero no se puede decir porque entonces las palabras lo harían pesado, material y perdería la vaga sutileza que acaso es su esencia. Entonces es mejor guardarlos así, en su naturaleza etérea y multiforme, sin buscar definirlos, sin buscar cómo contarlos.

Otros, entre los que me cuento la mayoría de las veces, creen que todo es discurso. Entonces las palabras cobran un poder esencial, atrapan a los hechos, los definen, los moldean, los hacen reales en el mismo momento de la enunciación. Y ese relato que construye la realidad y la dota de sentido es, además, un modo de reflexión (en ocasiones seria, en otras no tanto) y sobre todo, de expresión.

¿Por qué entonces no escribí durante tanto tiempo? No tengo una respuesta. Creo que a veces el silencio nos envuelve y se torna un lugar cómodo. Y después, como dije antes, es difícil encontrar una forma sutil de quebrarlo sin, paradójicamente, hacer demasiado estruendo.

Lo cierto es que volví con la intención de seguir escribiendo. No sé si todos los días, pero sí al menos todas las semanas. Contar, aunque sea las cosas más triviales, es una forma de pensar. Y esa aventura me encanta.

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