Volvieron las chicas. Después de 15 días de estadía en Río Cuarto, Helena y Mariana ya están de nuevo en casa. Y las cosas volvieron a tomar un ímpetu vital arrollador. Es como si de repente, la primavera hubiera irrumpido por la puerta. Porque la casa parece florecida, llena de luz, de aire.
Los juguetes, que estaban todos amontonados sobre una mesita ratona, tardaron apenas horas en tomar posiciones. Ya están desperdigados en cada rincón, como si estuvieran apostados con un objetivo preciso y misterioso. La soledad se escurrió de las camas, que ahora ostentan con orgullo la calidez de las sábanas revueltas. La cocina se llenó de mamaderas y chupetes, en la heladera crecieron tapers de distintos colores y las alacenas rebozan de paquetes y comida.
Ayer me tocó salir antes del trabajo y pasamos la tarde juntos. No hicimos nada especial, simplemente jugamos. Cuando las fui a buscar a Córdoba el fin de semana me di cuenta de que en dos semanas Helena creció dos meses y pasó de ser una bebé a ser una nena. Parece exagerado pero no lo es. Anoche estaba sentado en el living, ella se acercó gateando, se paró ayudada por el sillón y se quedó mirándome con la cara apoyada en el almohadón como diciéndome “viste papá, ya no me cuesta nada pararme y en cualquier momento me largo a caminar”.
Volvieron los ruidos, las voces y el alegre desorden. Volvió la vida a nuestra casa. Durante los 15 días que estuve solo en Buenos Aires tuve tiempo para mí, para leer, para dormir, para tirarme a ver televisión durante horas si tenía ganas sin que nadie me necesitara. Sin embargo, cambio toda esa paz por este dulce terremoto donde no sé si voy a poder escribir la próxima oración.
Porque, a mi entender, la felicidad aguarda en las cosas simples: en caminar juntos y sin apuro por el barrio, en escuchar las carcajadas de Helena cuando un títere le come la panza, en verla crecer, y por la noche, al acostarme junto a mi mujer, tal vez exhaustos por el trajín de padres, soñar que la vida es, en esencia, sólo eso: juegos, sonrisas y pequeños momentos compartidos.
Hasta las mañanitas, mi amor !!!
ResponderEliminarqué lindos que son!
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