domingo, 20 de septiembre de 2009

LOS CARNAVALES DE "EL TEMIBLE EL CHACHA"

Hoy ha llegado al país mi entrañable amigo El Temible El Chacha. La historia de El Chacha se remonta a nuestra juventud. Ariel empezó a ser El Chacha cuando todavía estábamos en la secundaria. Y el mito fue creciendo con los años hasta transformarse en leyenda.
Seamos claros de entrada: El Chacha es un gran tipo. Pero su obsesión, su tendencia a la perfección sin admitir (ni admitirse) falencias, su carácter gruñón y metódico y sus pequeños fetiches de hombre con poder lo transformaron en una persona pasible de ser reflejada en una caricatura. Y los amigos, que lo queremos pero somos malos, empezamos a construir esa caricatura con una serie de anécdotas exageradas cuyo límite entre ficción y realidad se fue desdibujando con el tiempo en el imaginario. Así nació El Temible El Chacha, bestia casi mitológica de fauces fétidas, fabuloso ermitaño que desde la soledad de su poder natural desprecia a los hombres, deidad pagana caracterizada por una única y terrible pasión: la ira.
En años tempranos, obligado por circunstancias ajenas, El Chacha migró a otro continente. Allí se formó como sociólogo del primer mundo y luego de algunos periplos recaló en el país donde siempre supo que iba a terminar: Estados Unidos. Acá nos quedamos huérfanos de ese amigo incondicional, extrañando sus filosas observaciones, sus terribles exigencias y sobre todo, sus memorables puteadas.
Sin embargo, una vez por año, como la primavera (o mejor aún, como la tormenta de Santa Rosa) El Chacha emprendía su largo camino de regreso a casa. El mito cuenta que, cíclicamente, durante una determinada mañana del incipiente otoño estadounidense la oscuridad le ganaba al sol, el cielo del hemisferio Norte se enrarecía, había truenos precedidos por rayos furiosos, el aire se enfriaba de golpe y entonces se escuchaba un rugido que definitivamente no es de este mundo. Después de eso, como las bestias que obedecen ciegamente al mandato del instinto, la magistral criatura se ponía en movimiento y descendía por el continente americano hasta llegar a las pampas que lo vieron nacer.
En ese momento, acá todo era fiesta. Para esa fecha, cada año, empezaban lo que podría denominarse como los carnavales chachianos. No importaban las actividades diarias, las responsabilidades ni los horarios laborales o de estudios. Como sacerdotes entregados a su culto, sus amigos dejábamos todo de lado por una semana y nos dedicábamos a organizar diferentes celebraciones. Entonces no faltaban los juegos en honor a El Chacha, como por ejemplo los partidos de fútbol cinco. Ni los sacrificios, la media res sabiamente asada para ser servida en un banquete dionisíaco. Ni el poder de los ritos, con habanos, whisky y coñac (cuando nosotros no salimos de la cerveza y el vino) ni por supuesto las ninfas que alguna vez han sido entregadas como ofrendas en los altares de nuestra deidad.
Si El Chacha quedaba conforme, volvía tranquilo a sus tierras y no había víctimas. Nosotros, por otra parte, nos asegurábamos un año de prosperidad bajo la protección de su enorme poder.
Sin embargo, el año pasado El Chacha faltó a la cita. Los más fatalistas temblamos. Frente a sus altares vacíos, caímos presas de los más oscuros pensamientos. Creímos, sin razón, que como toda deidad de antaño, El Temible había sido víctima de los estragos de la modernidad y su grandeza había declinado para siempre. Sin embargo, el oráculo no miente y una llama de esperanza todavía ardía junto al incienso ritual.
Hoy efectivamente, hemos tenido que sacar las togas ceremoniales. Los amigos nos hemos reunido bajo un mismo y añorado llamado. El Chacha ha vuelto, hoy es su cumpleaños y la ingeniería de la celebración ya está en marcha. Como primera ofrenda, valen estas líneas. Salud amigo mío. Bienvenido a la fiesta.

2 comentarios:

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  2. Fantasticas palabras. Dignas de un poeta que alimenta el mito. Algun dia la leyenda se hara historia y no se podra distinguir ficcion de realidad. Los arqueologos haran preguntas sin respuestas. Lo unico que quedara es la segura conviccion de que detras de todo esto hubo una gran amistad.

    ElChahca te agradece, y su alter ego tambien.

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